Recibe los nombres de flauta de
pan, zampoña que en lengua Aymara se la conoce con el
nombre de Siku y en la lengua Quechua con los nombres de
Antara (Perú), Capador (Colombia), Rondador (Ecuador), etc.
En sus primeras épocas cumplió funciones específicas como
adorar a los Dioses nativos tiernos, crueles y despiadados
( la Pacha Mama, el Sol, el Cóndor, etc.). Aparece por lo
general integrando bandas, junto con redoblantes y bombos y
demás instrumentos rítmicos en procesiones.
Se ejecuta
tomando el instrumento con ambas manos y apoyando
suavemente el labio inferior sobre los bordes de los tubos.
El sentido se dispone de la siguiente manera: poner los
tubos delgados a la izquierda y los gruesos a la derecha;
el siku de siete tubos debe ir primero, el siku de seis
tubos irá después. El soplo debe ser muy suave en sus
comienzos para evitar mareos. La afinación está determinada
por el largo de los tubos; generalmente la primera hilera
de tubos se encuentra un poco más baja que la segunda.
Se encuentra, generalmente, en Jujuy y norte de Salta
Historia
del Siku
Debido al origen
prehistórico de la zampoña, ésta ha ido evolucionando en
todo el mundo de forma distinta según los pueblos que la
han cultivado.
El
paso fundamental para este instrumento, llamado SIKU en
lengua Aymara, y que en Castellano significa tubo que da
sonido, es el acoplamiento de una caña con otra y que de
esa manera le va dando poco a poco una forma más
compleja.
Esta estructura es la que
diferencia un instrumento de otro, de pueblo a pueblo,
pero que en su base sigue manteniendo el tubo, cerrado
por un lado, como característica. En Tailandia, así como
en el resto de Asia, se cultivan zampoñas de todo tipo.
En Rumania se ha desarrollado hasta hoy la flauta
rumana, llamada Nai, que probablemente tomara su origen
de Asia, aunque pudiera ser que tuviera influencias de
la Siringa de los griegos o de la Fístula romana, que a
su vez cultivaron los Etruscos. Tampoco nos olvidaremos
aquí de la mítica flauta del dios Pan. En África se
encuentran zampoñas que, en su ejecución, tienen la
característica de intercalar, entre cada nota, una
exclamación, son las flautas Nyanga de Mozambique.
No hay que olvidar que la
zampoña ha estado ligada a los pueblos nómadas de los
cuales los pastores de los rebaños han conservado hasta
nuestros días, ésta tradición de utilizar la flauta, no
sólo como instrumento musical, sino como instrumento de
trabajo para llamar y reunir al rebaño o para
comunicarse a distancia con otros pastores y con unas
secuencias particulares y unos sonidos repetidos.
En Europa
Es
especialmente en el norte de Italia donde se dan las
manifestaciones más sonadas en lo referente a la
ejecución de Zampoña. Nos encontramos en la región de
Lombardía con verdaderas "Tropas", al modo de conjuntos
orquestales completos.
Los conjuntos organizados
formaron verdaderas orquestas, de procedencia humilde
campesina, y llegaron a grabar sus propios discos y
tener un notable éxito en los festivales locales.
Es muy peculiar el modo de
construir las flautas, llamadas genéricamente Pifferi,
de tal manera que guardan una similitud muy fuerte, en
cuanto horadación de nudos y de embocadura de Pipo, con
los Jula Julas bolivianos. Existe toda una gama que
abarca desde el más grande llamado Basso hasta los más
pequeños imaginables.

Piffero lombardo llamado
Basso.

Piffero de acompañamiento en
3º., Lombardia, Italia.
En
la región Andina:
Todavía
se encuentran hoy músicos que ejecutan zampoñas
compuestas por un solo tubo, y donde el ritmo, la
cadencia y la monotonía del sonido repetido, tienen todo
un significado que para entenderlo hay que aceptarlo
como una herencia ancestral, de la cual tenemos todos
que aprender.
Las
zampoñas toman en determinadas regiones, carácter
religioso y hasta sagrado, como el pequeño rondador
ecuatoriano de 8 cañas, que solo se toca en el día de
San Juan tradición que no es católica ya que lo que en
realidad se celebra es el solsticio de invierno. La
utilización popular de la zampoña está ligada a todas
las fiestas, así como a casamientos o entierros.
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