LA VESTIMENTA
Según
las regiones, la vestimenta varía, pues no son los mismos
requerimientos textiles en el llano que en el cerro o la
puna. Pero la vestimenta es muy parecida entre los
"paisanos": el gaucho siempre tendrá su sombrero o
chambergo (sombrero pequeño) para evitar los aguaceros
(lluvia), el sol ardiente o los fuertes vientos
cordilleranos, sujeto con el barbijo y adornado por su
toquilla ( cuero al rededor de la copa del sombrero).
Sobre el cuero pondrá una camiseta y encima de ella una
camisa con bolsillos en el pecho para llevar sin
dificultad el tabaco o la coca; en el cuello es
obligatorio un pañuelo que evitará, según el gauchazo
Güiraldes, que los bichos se le metan en el cuerpo al
paisano cuando duerme "al sereno" (campo abierto), o bien
para cubrirse la cara en los arenales.
El pantalón es, por lo general, abombachado (herencia de
los españoles y a su vez de los árabes) y según el clima:
"pesao"
(grueso) o "liviano", la mayoría de las veces la bombacha
va "agarrada" con una faja (de tela o de cuero, que puede
llevar "enchapados" llamada "rastra"), esta faja se
utiliza como sostén del "facón" (cuchillo con mango de
cuerno de vaca o ciervo, o de madera tallada) que servirá
al criollo como instrumento en sus faenas y arma de
defensa.
En las "patas" (pies) puede usarse bota e' potro (botas
de cuero de caballo que deja los dedos al aire), bota
fuerte (de cuero que llega hasta 3/4 de pierna), bota
carrujada (de cuero doblado tipo acordeón) o las típicas
alpargatas (calzado de tela con suela de cáñamo).
En las botas pueden usar las "espuelas" para azuzar a los
caballos. Sobre el final el gaucho tendrá el poncho para
cubrirse él y el "ensillao" (montura).
Algunos adminículos secundarios son: las caricantinas
(medio pantalón de cuero que va sobre la bombacha), las
polainas, la rastra, el chaleco, la chaquetilla, el
retobo (cuero que se pone sobre la copa del sombrero para
reforzarlo), etc.
En cuanto a las mujeres,
los vestidos, con profusión de puntillas que se
almidonaban al igual que la ropa interior, se
caracterizaban por ser amplias, sin escote y con mangas
largas, para defender la piel de las caricias agresivas
del sol y del viento unas veces, y otras para conformarse
a las reglas que imponía el pudor. La coquetería ha sido
la más constante de las virtudes femeninas, en todos los
tiempos y épocas, lo mismo en el corazón de las ciudades
y pueblos que en medio del desierto.
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