UNA MADERA DE SUEÑOS ENTRE LOS BRAZOS, HIJA DEL PAISAJE COMO LOS PUEBLOS

Por Carlos Arancibia

Sonia Amaya cantora puntana, presenta su nuevo disco  independiente “Madera de sueños” donde junta el mensaje de trinos y ausencias en su canto y en las cuerdas de su guitarra la memoria de un pueblo con sueños de las de cóndores.

-¡Como definirías tu trabajo?

-Yo soy una trabajadora de cultura que con este oficio pretende darle de comer a sus hijos y al alma de muchos hijos de este país.

-¿Este andar hace que abraces tu madera de sueños?

-Si, esa madera de sueños que es mi guitarra. Detrás de ella hay sueños colectivos, sueños de un país mejor y los una propuesta mejor, unidos por una cinta invisible que es la poesía de  los grandes como Yupanqui, Zitarrosa, Di Fulvio por ejemplo a los que me uno en sus sueños.

- ¿una cantora  popular debe comprometerse con la poesía, con el momento del país?

-Con la poesía y con la gente. En San Luis estamos haciendo encuentros de trabajadores de la cultura para despertar el alma de la gente de los barrios de mi provincia, para que no sean solo merenderos sino también intercambiar pareceres, aparte del canto.

-¿Naciste en Merlo?

-No, nací en un pueblito que se llamaba Pozo de la oveja, después cambiado por el nombre de Balcarce en donde mi abuelo, músico de profesión pudo criar sus 11 hijos con su trabajo, era una persona muy respetada, estaba en todos los eventos, cumpleaños, casamientos, fiestas importantes. El me dio la posta. Crecí a la sombra de su canto: tonadas estilos, zambas, valsecitos cuyanos, cuecas.

-¿Quien diagramó la tapa de tu nuevo trabajo?

-Nicolás Ortega, un niño de 9 años que está muy ligado a la naturaleza. Me encantó porque ha resuelto en el dibujo de un sapo, una síntesis del mundo. Como profesora de arte no es difícil embarcarlos a los chicos en un imaginario, es más difícil pechar con los grandes.

-¿Que particularidades encierra tu nuevo disco?

-Fue grabado en forma directa. Matías Nadel en guitarra, Cacho Rocha en bombo, teclado Sergio Muriel y yo, en una habitación de las primeras casitas de Rincón del este en Merlo. Tan especial como que el techo se incrusta en la montaña, con adobones muy anchos, un arroyo casi al lado, un colchón de flores violetas y lleno de pájaros, muchos de los cuales se los escucha en algunas canciones, al igual que un grillo que decidió quedar grabado. Cuando la vi me enamoré del lugar, tenía una acústica y una magia muy especial. El único contratiempo fue que no había caminos, los vehículos no podían entrar, así que no nos quedó más remedio que cargar los equipos de grabación al hombro.

-Un disco con un repertorio muy cuidado…

-Hubo mucha búsqueda de autores: “guitarra de pobre” de Pablo del Cerro y don Ata, Rosario Pastrana de Pepe Núñez y Juan Falú, “La añorosa” de Aguilera,”Escapao de la salamanca“de Omar Juncos y Zarate, “Abuelas del campo mío”de Di Fulvio, “La ayudadora” de Tolosa o “Digo la mazamorra” de Antonio Agüero, son algunas de 13 temas que componen este  material discográfico.

-También incluiste un tema tuyo.

-Sí, me animé con “Poniente rojo”, es la gran pregunta que carcome el alma a aquellos que como yo vivimos en los lugares y descendemos de los originarios pero no sabemos cual fue su destino. Yo tengo sangre comechingona pero no tengo ningún rastro que me indique que mi pueblo estuvo ahí, de sus voces cubiertas por las cenizas del tiempo nace “Poniente rojo”

- ¿Hay lugares donde actuar en tu pueblo?

-Felizmente sí. En Merlo hay aproximadamente 15.000 habitantes y 600 son bailarines de folklore, el más grande de 30 años, el menor de apenas 3 años. Hay 3 peñas La del tatita, La Mazamorra y la Del viejo molino. Son hermosas, cuando los invitás a bailar salen todos de la misma manera que hacen silencio cuando querés dejarle un mensaje, y eso que van familias enteras.

-¿Es difícil Buenos Aires vista desde la provincia?

-Casi imposible. Pero cuando uno se anima a romper la coraza se da cuenta que no es así, pero que se debe “entrar sin entrar” en la movida, que hay mucha gente dispuesta a darte una mano en la difusión. Yo no traicionaría jamás la propuesta que llevo adelante, mis hijos están involucrados. Mi abuelo me enseñó a ser digna hasta el final.

 

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