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PROVINCIA DE SALTA

La provincia de Salta se encuentra al noroeste de la República Argentina con una superficie de 154.775 km2. Su población total es de 950.000 habitantes, mientras que su capital, del mismo nombre, fundada en 1582, cuenta con 390.000. Otras ciudades de importancia son: San Ramón de La Nueva Orán, Tartagal y General Güemes.

Limita al norte con la provincia de Jujuy y la República de Bolivia; al este con la República de Paraguay y las provincias de Formosa y Chaco; al sur con las provincias de Santiago del Estero, Tucumán y Catamarca, y al oeste con la provincia de Jujuy y la República de Chile

La heterogeneidad orográfica y climática hacen de las distintas regiones circuitos turísticos asombrosos.

Desde el frío de los Andes y la Puna hasta el subtropical de sus selvas, Salta intercala entre montañas, fértiles valles de agradable temperatura y sol todo el año. 

La hospitalidad provinciana se matiza con su rico patrimonio cultural, que se expresa con la música folclórica y conmovedoras manifestaciones religiosas.

Salta fue históricamente importante ya que en su territorio se libraron batallas claves para la independencia argentina y mucho antes del descubrimiento de América, fue cuna de ricas culturas precolombinas. Antiguas casonas y fincas, hoy transformadas en hostal, rememoran costumbres e invitan a la aventura.

Las actividades productivas principales son los cultivos industriales, legumbres, hortalizas y cítricos. Se complementa con producciones agropecuarias de tipo pampeano y algunos minerales.

La tasa media anual de crecimiento es del 25,7% y la densidad de 5,6 habitantes por kilómetro cuadrado.

En esta ciudad, se conserva aún en gran parte la arquitectura colonial del país, representada por su planta urbana colonial y edificios de interés histórico como el Cabildo , la Catedral y la Casa de Hernández entre otros

SÍNTESIS HISTÓRICA

Desde mucho antes de la conquista española, el actual territorio salteño era habitado por numerosos pueblos aborígenes distribuidos entre el llano chaqueño, los valles y quebradas centrales y las mesetas del este.
    
Los grupos chaqueños correspondían a distintas ramas como las de los matacos y los chiriguanos, entre otras y estaban integradas por matacos, chorotes y churupíes (que se ubicaban en ambas márgenes del río Bermejo y la margen occidental del Pilcomayo); vilelas, tobas y chanés (en el extremo norte) y los lules (cuenca del salado).
Eran cazadores, pescadores y recolectores con rudimentos agrícolas a través del palo cavador con el que realizaban la siembra del maíz y la roturación de la tierra en pequeños cultivos familiares. Vivían en toldos confeccionados con cueros y palos o de paja y hojas entretejidas. Los grupos de chanés y chiriguanos vivían en casas de paja y hojas entretejidas, revestidas algunas veces de barro, cultivaban maíz, mandioca y fabricaban una vistosa alfarería.
    
Los grupos aborígenes que habitaban las montañas y los valles de la precordillera procedían de un mismo tronco racial, hablando todos la lengua cacana. Se los denominaba genéricamente diaguitas, convirtiéndose luego en sinónimo de calchaquí.
Eran sociedades agricultoras que sembraban mandioca, papa, zapallo y maíz en los valles y las laderas de los montes, recurriendo a riego artificial. Su alimentación la completaba el fruto del algarrobo (con la que preparaban harina y una bebida denominada aloja) y la carne de guanaco. Además de ello fumaban tabaco en pipas de arcilla.
Sus viviendas de piedra de base cuadrada era recubierta por techos de adobe y agrupadas en apretados espacios dominados por un pucará, fortaleza que servía de defensa.
    
Al oeste, en la puna, los aborígenes atacamas construían sus viviendas con grandes bloques de piedra que le servían para protegerse de las inclemencias del duro clima de la región. Criaban guanacos y llamas de las que aprovechaban tanto la carne y la leche para su alimentación, como la lana con la que tejían coloridos ponchos.
La historia de la Provincia de Salta está ligada desde los primeros años de la colonia, a los avatares de su ciudad capital, la que fue fundada el 16 de abril de 1582 por Hernando de Lerma, gobernador de Tucumán. Su primera denominación fue San Felipe de Lerma, (en alusión al rey español y al fundador) la que luego se trocó por San Felipe de Salta, bajo jurisdicción de la gobernación del Tucumán.
Como la mayoría de las ciudades del noroeste argentino su emplazamiento estratégico estuvo ligado a consolidar y proteger el camino real entre la región del Plata y la del Perú, continuamente asediado por los ataques de los aborígenes. Así, la ciudad de Salta tuvo un rápido crecimiento que le permitió en 1585 contar con su primer molino harinero, mientras que al año siguiente se comenzaba a construir el primer hospital y el Cabildo, finalizado en 1593.
Hacia 1650, Salta contaba con quinientos habitantes, tres conventos de las órdenes jesuita, franciscana y mercedaria; el Cabildo y molinos aludidos; un colegio primario a cargo de los franciscanos y uno secundario administrado por los jesuitas.
    
Durante la segunda mitad del siglo XVII, Salta comienza a crecer gracias a su estrecha relación comercial con Potosí: maíz, carne salada, ganado, vino, cebo y otras mercaderías se traficaban intensamente hacia el Alto Perú.
Pero la prosperidad sobresaltada únicamente por los ataques aborígenes, fue sacudida en 1692 por un terremoto que hace entrar en pánico a los habitantes de la ciudad.
La reconstrucción de la ciudad se vio en reiteradas ocasiones amenazada por los ataques de los guerreros pueblos de la región, quienes en 1736 llegaron a invadir la capital salteña. Para 1750 habían sido vencidos los grupos de aborígenes, hecho que terminó de consolidarse en 1775, cuando los mocovíes del oeste del Gran Chaco son definitivamente controlados, tras una campaña realizada con este objetivo.
    
Desde 1750 la expansión de la economía salteña, convertida ya en un importante centro cultural, hizo que la gobernación del Tucumán trasladara hacia Salta su capital, la que en 1783, se transformó en la cabecera de la nueva intendencia del mismo nombre. La intendencia de Salta incluía tanto a esta como Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Tarija, Nueva Orán y La Puna y su primer mandatario fue Andrés de Mestre, quien creó un servicio postal y promovió la construcción de puentes y rutas.
    
Como centro artístico, Salta se destacó a partir del siglo XVIII como cuna de orfebres y talladores de renombre, mientras que en 1789 se construye en la capital el primer teatro. En 1799 Salta contaba ya con un nuevo establecimiento educativo secundario, hechos que la iban perfilando como el centro cultural del noroeste argentino.
    
Durante los tumultuosos sucesos acaecidos en el país durante los comienzos del siglo XIX, Salta participa activamente: envía tropas para defender el puerto de Buenos Aires durante las invasiones inglesas y toma una actitud receptiva hacia los sucesos revolucionarios que desde esta última ciudad se gestan a partir de mayo de 1810.

RELIEVE
La Provincia de Salta presenta un relieve escalonado en donde es posible identificar cuatro zonas geográficas: la puna, la cordillera oriental, las sierras subandinas y el chaco salteño.
    
La puna, en la región occidental de la provincia, es una elevada y árida meseta cuyas alturas medias alcanzan los 3800 metros y que se extiende más allá de los límites provinciales hasta Jujuy (Puna jujeña), Bolivia (Altiplano boliviano) y Chile (Desierto de Atacama). En ella se encuentran comprendidos los departamentos de La Poma y Los Andes, flanqueados al oeste por el macizo andino cuyas elevaciones, en la región limítrofe con Chile presenta alturas como el cerro Llullaillaco (6739 metros), el volcán Socompa (6031 metros) o el volcán Pocitos (5020 metros), entre otras.
    
El límite este de la región puneña lo marca el encadenamiento montañoso denominado cordillera oriental, un sistema de orientación norte - sur que encuentra su mayor altura en el nevado de Cachi, de 6380 metros. Este cerro, ubicado en lo que se denomina como cordón de Cachi Palermo, tiene alturas promedio que oscilan alrededor de los 5400 metros. Otra elevación importante de la región es el nevado de Chañi, de 5896 metros, ubicado en el límite entre las provincias de Salta y Jujuy.
    
Descendiendo hacia el este, las sierras subandinas, con alturas que promedian los 2000 metros, marcan el límite entre la región de la llanura y la región andina. La mayor elevación de esta región es la sierra Centinela de 2580 metros. En los valles comprendidos entre las sierras subandinas y la cordillera oriental, se emplazan las principales ciudades como su capital, Salta, asentada sobre el valle de Lerma a 1000 metros de altitud. Otros valles de importancia demográfica y económica son los del río Bermejo (entre este y la quebrada jujeña) y el del río Juramento (en la ladera oriental de las sierras subandinas).
    
La región oriental de la provincia está dominada por la tórrida llanura chaqueña, cuyas alturas van de los 200 a los 500 metros sobre el nivel del mar. La región al norte del Bermejo corresponde al chaco central y la que se emplaza al sur de este cauce hídrico, al Chaco austral. La presencia de suelos arenosos y rocas sedimentarias arcillosas dan lugar a terrenos inundables en el sudeste (bañado de Viñalito, cañada de los Colorados).
Tres son los principales cauces que conforman la red fluvial de la Provincia de Salta: los ríos Pilcomayo, Bermejo y Juramento.
HIDROGRAFÍA

El río Pilcomayo, de 1125 km de extensión, se origina en las montañas orientales de Bolivia y sirve de límite entre Salta y las Repúblicas de Bolivia y Paraguay. Su recorrido a lo largo de la frontera salteña, toma luego una dirección sudeste hasta su desembocadura en el río Paraguay.
    
El Bermejo nace en el noreste de Bolivia en el collado de Mecoya. Al ingresar en Argentina, por la Provincia de Salta, sirve de límite entre estos dos países a lo largo de 90 kms para luego internarse en dirección sudeste. En su primer tramo en la provincia tiene como afluentes al Santa Victoria, el Lipeo, el Pescado y el Iruya. Al recibir las aguas del San Francisco su curso se orienta más hacia el este y al ingresar al departamento Rivadavia se divide, recibiendo su curso principal el nombre de Teuco y Bermejo el secundario. Tras su nueva unión cerca de la localidad chaqueña de Fortín Lavalle, el Bermejo desemboca en río Paraguay en inmediaciones de la ciudad de Resistencia. Este río de 1780 km de longitud se caracteriza por su color rojizo debido al limo que transportan sus aguas.
    
Por último, el río Juramento, surge en el embalse Cabra Corral de la confluencia de los ríos Arias y Guachipas y constituye el tramo inicial o salteño del río Salado. Su cauce que discurre entre los valles de las sierras subandinas y la cordillera oriental tiene un gran poder erosivo, lo que ha permitido poner en contacto las zonas montañosas con la región chaqueña
CLIMA

Las grandes elevaciones de la cordillera oriental marcan un límite que divide el clima salteño en dos grandes unidades: hacia el este la árida región puneña y hacia el oeste, y decreciendo por las sierras subandinas, una región subtropical serrana.
    
La zona de la meseta puneña, presenta bruscos cambios de temperatura entre el día y la noche, con variaciones térmicas cercanas a los 20 ºC. Las precipitaciones, escasas e irregulares, no superan los 200 mm de promedio. Las elevadas alturas características de la región, suelen provocar apunamiento.
    
El clima subtropical, propio de las sierras subandinas, los valles adyacentes y la planicie chaqueña es, términos generales, cálido, húmedo y lluvioso, pero con inviernos muy fríos.
En la zona del valle de Lerma, por ejemplo, donde se encuentra asentada la ciudad capital, si durante el verano la temperatura media se eleva a 23 ºC, con máximas absolutas cercanas a los 40 ºC, en invierno los registros térmicos suelen alcanzar mínimas de -9 ºC.
Las precipitaciones van decreciendo de oeste a este, registrándose en el primero de los casos, medias de entre 700 y 900 mm anuales, mientras que en el segundo, las lluvias no superan los 350 mm anuales.
FLORA Y FAUNA

La diversidad geográfica de la Provincia de Salta ofrece una variedad importante de especies de flora y fauna que se adaptan a los distintos biomas presentes.
    
En la llanura chaqueña oriental crecen especies de quebracho y algarrobo y en las zonas más secas tunas y otras cactáceas. Los animales de la región son los puerco espines, osos hormigueros, zorros y tapires y aves como la chuña de patas rojas y la charata.
    
A medida que ascendemos hacia las zonas boscosas de las yungas van apareciendo especies arbóreas como laureles, nogales, jacarandaes y ceibos,
que crecen entre los 200 y 2000 metros y especies de la selva basal de hojas perennes: pino del cerro, etc. Por encima de los 2000 metros de altura van apareciendo molles, quinoas, alisos, nogales criollos, y numerosas mirtáceas como el mirto y el eucalipto, entre otras, que dan vida al bosque más tupido, el bosque montano.
Por encima de los bosques montanos se encuentran los prados montanos constituidos por gramíneas y otras hierbas.

Las yungas, en coincidencia con la diversidad de sus ambientes, estratos de la vegetación y alturas presenta una variada fauna.
Las aves, que recorren estacionalmente las zonas altas y bajas de la región, son de las especies más numerosas, destacándose el águila poma, grandes loros como el guacamayo verde y el loro alisero, las pavas de monte y los colibríes.
De los mamíferos se subraya la presencia de tapires, pecaríes, corzuelas roja y parda, agutíes y conejos.
Más arriba, en los pastizales de altura se pueden encontrar el huemul del norte, especie de ciervo autóctono en peligro de extinción; hurones; gatos tigre; zorros de monte; ardillas; monos caí, etc.
En la zona de alta montaña donde los pastos son más duros pueden verse los majestuosos cóndores desplegar su vuelo.
    
Las zonas de prepuna se caracteriza por su vegetación árida y semanaria, sobre todo en los bolsones y quebradas andinas. En las zonas de quebradas más altas, de alrededor de 3.000 metros sobre el nivel del mar, aparecen cardones, mientras en las más bajas se presentan pequeños montes de arbustos como la jarilla y el atamisque. La fauna en esta zona está representada por los tucutucos, cuises, guanacos, armadillos y pumas.
En la puna, solo se encuentran arbustos resistentes a la sequía y al frío, como la tola, las colinas y la añagua, mientras que camélidos como llamas, guanacos y vicuñas y numerosos roedores constituyen su fauna.

ARTESANÍAS

La tradición aborigen y el legado hispánico son las dos fuentes de donde se ha nutrido tradicionalmente la artesanía de Salta. Esta es expresada en el trabajo sobre distintos elementos entre los que destacan: la cestería, los tejidos, la alfarería, los trabajos en cuero, asta, metal, madera y la construcción de instrumentos musicales.
    
La cestería es la artesanía más antigua de la región y está ampliamente distribuida por todo el territorio salteño. Así por ejemplo, en los departamentos de San Martín, Rivadavia y Orán, grupos aborígenes realizan trabajos empleando principalmente la hoja de palma. En Cafayate se trabaja el simbol, gramínea de la región, como así también el poleo. En todos los casos se producen canastos, cestos, abanicos, etc.
    
Los tejidos salteños toman su materia prima de llamas guanacos, vicuñas y ovejas presentes en las zonas de los valles Calchaquíes, donde se producen piezas de vivos colores como colchas, frazadas, cubrecamas o el tradicional poncho salteño de color rojo con guardas negras.
Los aborígenes del Chaco Salteño trabajan en el tejido pero basándose en fibras vegetales como el chaguar, con el que realizan redes de pesca, fajas, cinturones, prendas de vestir y otras piezas.
    
La alfarería aborigen tradicional de Salta, sobre todo la chané, sobrevive en algunos puntos como Tuyunti, Aguaray y Campo Durán, donde se produce cerámica ceremonial (decorada con motivos geométricos o con flores, o modelada con forma humana o de animales) y utilitaria (sin pintura y a veces decorada solo en sus cuellos). En la zona de Cafayate se producen piezas como tinajas y tinajones.
    
Artículos de talabartería como monturas de caballos labradas; guardamontes, coletos, lazos, rebenques y riendas, trabajados en cuero crudo sobado y bolsos y carteras se realizan en toda la provincia, pero especialmente en el pueblo de Anta. Además aprovechando las astas de las reses, se confeccionan estribos, cabos de rebenque, fustas y gran cantidad de adornos.
Los bosques salteños brindan la materia para los trabajos en madera tanto duras como blandas. Con las primeras se confeccionan bateas, catres, ruedas para carros y otros elementos utilitarios, mientras que las maderas blandas sirven para elaborar arcones, mangos para cuchillos, cabos de rebenques y todo tipo de muebles y objetos de adorno.
    
La producción de instrumentos músicales en la ciudad de Salta, Iruya y Santa Victoria, se orienta a aquellos ligados al folklore de la región: guitarras, bombos, quenas, charangos erkenchos, amatas, sikus y violines de los misachicos
El folclore salteño tiene fuertes influencias de corrientes musicales provenientes de Perú, Chile y Bolivia. Los tradicionales arrieros que recorrían la zona comerciando mulas fueron los principales propagadores e integradores de los ritmos de estas vastas regiones.
    
Los ritmos salteños más caracterizados como la vidala o la zamba tienen en aquellos espacios su comienzo. La zamba antigua se conoció en Lima a comienzos del siglo XIX, de allí pasó a Chile desde donde entró a las provincias andinas argentinas.
    
El músico salteño Artidorio Cresseri, autor de "La López Pereyra", escrita a finales de la década de 1910 es quien dio forma a la zamba salteña tal como hoy se conoce, marcando una línea seguida por músicos y compositores que han perfilado esa rítmica y ese decir tan característico de Salta.
    
Entre los principales instrumentos utilizados en el folclore salteño de principios de siglo se encontraba el acordeón, el violín, la guitarra, el bombo, la flauta y el arpa, completados por cajas, charangos, quenas y sikus.

UN VIAJE AL TREN DE LAS NUBES (HERMOSO VALE LA PENA VERLO)

VALLES CALCHAQUÍES

DONDE EL PASO DEL TIEMPO SE DETUVO

Los valles abarcan tres provincias colindantes: Salta, Tucumán y Catamarca.

El sector salteño está comprendido por el valle del Río Calchaquí (que corre de norte a sur) hasta su confluencia con el río Santa María (que corre de sur a norte). Ambos ríos confluyen en el río las Conchas, ubicado en la Quebrada del mismo nombre, cerca de Cafayate (1600 msnm). Las asombrosas formas que presenta su orografía son el resultado de antiquísimos movimientos geológicos modificados por la erosión.

Alturas de paisajes que se tiñen de verdes, marrones, ocres, colorados…valles intercalados
entre moles de piedra gigantescas… El horizonte se entremezcla con esos oasis que se embellecen con ríos y sus quebradas cordilleranas…. Inmensos. Imponentes. Valles Calchaquíes. Valles con historia que nos encuentran sumergidos en su halo de misterios ocultos, mientras el sol sonroja los altos pastos al borde del camino…

   
CAFAYATE  

En épocas precolombinas antes del descubrimiento y la conquista, poblaban los alrededores montañosos de Cafayate asentamientos indígenas diaguitas.
Aproximadamente en el año 1480 llegaron en un primera etapa los incas del Perú, y en 1535 arribarían los conquistadores españoles, siendo los aborígenes lugareños quienes más lucharon
y resistieron. Sus testimonios aún se aprecian en localidades como Yacochuga, Chusca, San Isidro, El Divisadero, y especialmente en Tolombón; encontrando restos de cerámica, muros o pircas de piedra, andenes de cultivo y hasta pinturas rupestres.
Esta localidad, ubicada en el centro de los Valles Calchaquíes de la provincia de Salta, es reconocida internacionalmente por la calidad de sus vinos, la afabilidad de su clima, la cordialidad de su gente y la belleza de sus paisajes.
Sin duda el encanto de este bello e importante pueblo dentro del circuito calchaquí se disfruta plenamente
recorriendo sus calles, admirando la incomparable arquitectura de su Catedral,
la arbolada y florida Plaza Principal, el pintoresco Viejo Molino de piedra, y los museos llenos de historia y tradición.
Además, el contacto estrecho con la naturaleza se refleja en las imponentes cascadas del Río Colorado, en los
atractivos atardeceres desde el cerro
Santa Teresita, en las blancas y
excéntricas arenas de Los Médanos, y en la inolvidable Quebrada de Cafayate o Río de la
Concha, con sus peculiares formas y colores, donde el viento ha actuado como hábil escultor
dando al viajero espectáculos de notable belleza. Para los más aventureros, es posible intentar alcanzar la cumbre del cerro San Isidro para apreciar una vista espléndida de todo el Valle Calchaquí.
Dotado de todo el confort que exige el turismo moderno, Cafayate cuenta con hoteles y residenciales de gran calidad, restaurantes y confiterías, hospital, correo, sucursales bancarias,
y todo cuanto se necesita para sentirse bien.
La visita a bodegas y la degustación de sus vinos es uno de sus principales atractivos. Pueden apreciarse delicados vinos tintos, rosados y blancos, que se elaboran en bodegas rodeadas de inmensos viñedos, que pueden ser visitadas para adentrarse en los secretos de la vitivinicultura. Estos vinos gozan de alto prestigio nacional y han ganado distinciones extranjeras.
Además, hay campings y es posible la práctica de diversos deportes. 
Finalmente, en esta localidad se celebra la Serenata a Cafayate, uno de los festivales de folclore más importantes de todo el noroeste argentino.
Cafayate es toda una convocatoria para el turismo. Dícese que quien no conoce Cafayate no
conoce Salta, y algo hay de cierto en ello.

CATEDRAL DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Esta esbelta Catedral, que se ubica frente al Plaza Principal, fue diseñada por el arquitecto catalán Pedro Coll entre 1890 y 1895. A su derecha observándola de frente se ubica la prelatura.
En su interior posee cinco naves, donde la central es un poco más ancha que el resto; siendo un de los tres únicos templos religiosos que posee tantas naves construidas en su interior.
El templo conserva una imagen de Nuestra Señora del Rosario, que se muestra sentada, por lo que los cafayateños la han bautizado cariñosamente y respetuosamente "La Sentadita".
En su exterior se destacan las dos imponentes torres laterales y las tres atractivas puertas que comunican con el atrio.
SUPERSTICIONES Y LEYENDAS DE SALTA

LEYENDAS RELIGIOSAS

En nuestro pasado histórico la fe religiosa ha recogido multitud de prodigios sobrenaturales,
tales como los milagros de amor logrados por San Francisco Solano en su evangelización de
los calchaquíes ; el asombroso advenimiento del "Cristo del Milagro" (1592) que se venera en la catedral de Salta ; el hallazgo de la "Virgen del Valle" en 1615, en la gruta de Choya, imagen
que está en Catamarca, y el prestigio de los santos que se empecinan en quedarse en
determinado lugar, que aparecen o desaparecen de donde no quieren estar, dando origen a santuarios famoso, a pueblos y a especiales motivaciones devotas

LEYENDAS HISTÓRICAS

De la interpretación de determinados sucesos históricos, o de testimonios exagerados, se han derivado interesantes leyendas.

A veces la interpretación de un hecho histórico que ha impresionado vivamente, supone la intervención de fuerzas sobrenaturales. Por ejemplo, la destrucción de Esteco, en 1692, por un terremoto, suele atribuirse,  como el relato bíblico, al castigo de su población impía.

Otras veces las leyendas históricas dan relieve a personajes admirados o temidos, atribuyéndoles hazañas, astucias y otros rasgos singulares.

LEYENDAS GEOGRÁFICAS

Ha sido frecuente atribuir cualidades humanas o sobrehumanas a cerros, lagunas y otros lugares de difícil acceso o donde es fácil extraviarse. Comúnmente se incurre en interpretaciones animistas o se crean númenes como custodios de dichos lugares.

LEYENDAS DE LA FLORA

En su mayor parte estas leyendas son de carácter etiológico (del griego "aitia", causa), pues se proponen explicar la causa u origen de un hecho cierto, como puede ser el color de una flor, o el grito de un animal.

Quizás la más conocida es la leyenda norteña del cacuy, nombre quechua de un pájaro que en guaraní llaman urutaú o guemicué.

Otra leyenda etiológica de este tipo nos llega de tierras guaraníticas ; es la de la flor del mburucuyá, la que los cristianos llamaron pasionaria, por haber descubierto en ella los atributos de la pasión de Jesús.

Otra leyenda guaraní cuenta de este modo el origen del irupé o victoria regia, la bellísima planta acuática.

LEYENDAS ANIMISTICAS

La superstición popular ha creado númenes y mitos numerosos, algunos de los cuales motivaron conocidas leyendas.

Así como en los valles calchaquíes se tenía a Llantay por deidad protectora de las aves, y le hacían ofrendas los cazadores, Coquena es considerado más al norte, como numen protector de las vicuñas y guanacos.

Podemos nombrar de todo lo citado, el duende, la pachamama, coquena, la salamanca, la luz mala, El quirquincho y muchas otras que podrá consultar algunas en supersticiones y leyendas, las cuales iremos incrementando oportunamente.

Tradiciones y Celebraciones de Salta

La copla en el Carnaval Salteño

Ya se viene el carnaval

montado en caballo arisco

con las alforjas cargadas

de harina y duraznos priscos.

 Es la copla la que hace del carnaval salteño su expresión más pura. En ella se resume todo el quehacer del tiempo, su intención y su dulzura que están muy adentro del hombre que la canta fervorosamente, cuando la baguala se le vuelve una íntima necesidad que
su corazón no puede contener. Y como si despertara de un largo sueño, levanta su caja y dice:

Este cantor no se ha muerto

apenas si se ha dormido

otra vez lo han despertado

los toros con su mugidos.

De repente se pone triste y sale cantando:

Yo siempre tengo desvelos

a mi siempre me va mal

yo sólo tengo consuelos

cuando llega el carnaval.

Es tanta la seguridad y el fervor conque se cantan y se dicen coplas en esta tierra,
llena de coloridos y de idiosincrasias, que nadie mezquina contar sus aflicciones y sus penas,
aún cuando sea el carnaval, al que se lo espera con nuevos deseos latiendo en el corazón y en
las esperanzas de los copleros:

Aunque la noche esté oscura

lo mismo voy a llegar

porque al final del camino

tus ojos me han de alumbrar.

Es cuando los frutos de esta tierra, que para este tiempo brindan su más cálido sabor maduro, que el hombre siente, desde su antigua raíz, el deseo pagano y sensual de abrir su
pecho callado para entregarse libre en el calor de la fiesta, por que hay en su lento vivir un deseo íntimo de volver a repetir el viejo camino de la alegría que ya está fermentando en las tinajas,
donde la chicha y la aloja esperan entrar por la sangre de los deseos:

Cada vez que a tu pañuelo

veo por el cielo volar

mi corazón que es de brasa

comienza a chisporrotear.

La espera del carnaval es ansiosa, dulce casi, como una necesidad, doméstica y artesanal; se preparan tientos, se soban parches y se trenzan chirleras para que las cajas
suenen más largo y profundo. El retorno del carnaval es convocado con estos deseos:

Vuelve carnaval por los ríos

que desbordan su barro en las praderas;

por el viento que llega hasta las viñas

en el verde que cantan los coyuyos

que en la tarde estival se desenredan;

(nacido para la música de América);

por los dientes de cera de los choclos,

por los cinco agujeros de la quena,

por la chicha que hierve en las tinajas,

por el ruedo sensual de las polleras,

por la voz del cantor, por las guitarras

encordadas con luz de las estrellas

donde crecen los aires de las zambas

y se queman de acero las espuelas.

Te espero carnaval, desde mi canto,

con mis cajas y mis noches bagualeras.

Y baja el hombre enarbolando su caja, trayendo en su voz una antigua tonada que el viento lleva lejos, hasta los horizontes azules, hasta las carpas bulliciosas y polvorientas.
Siempre la copla vuelve a decir su ansiosa necesidad de habitar en la boca de los cajeros y de andar entre el color musical de la fiesta:

Que lindo es el carnaval

que entre algarrobales crece

a su sombra el animal

que hay en mis venas florece.

 

O esta otra donde la triste pobreza del cantor no le queda más por decir que:

 

Mi caballo sin aperos

sin estribos ni bozal

yo sin plata y sin sombrero

en medio del carnaval.

Pareciera ser que la albahaca es algo así como el símbolo femenino y perfumado del carnaval; que su presencia fresca y frágil incitara a prolongar la fiesta horas y más horas hasta
que los primeros rosas del amanecer comiencen a pintar las lejanas cumbres de los cerros. Es
la albahaca la que, con su delicada ternura, sirve para la ofrenda galante o para hacer las veces
de intencionado pañuelo cuando la música es una zamba que se deja oír airosa y elegante, mientras las polleras amplias y vistosas dejan ver, indiscretas, los giros de las enaguas. Por
ello y antes de que comience a ajarse entre las manos de los bailarines, es que el cajero dice:

Albahaca del carnaval

que te codicia la gente

te siembran las casas pobres

en los tarritos de aceite

Cantemos todos, cantemos

con una albahaca en la oreja

para que sigan bailando

las chinitas y las viejas.

El agua, desde su cristalina y dulce mansedumbre, juega su limpia quietud en el
violento incendio del carnaval. es como si desde las altas y lejanas vertientes, el Pugio bajara
hasta las carpas para abrazar y besar al Pujllay que, desenfrenado y borracho, canta arrinconado y solo un largo lamento. Es que las crecientes barrosas y los oscuros arroyos son parte de este tiempo que se vuelve, puntualmente, ceniza y harina en la piel y en el alma fiestera del pueblo.

Los poetas de Salta, desde años atrás, vienen cantando en brillantes y excelentes
coplas al carnaval de esta parte de la tierra americana, dejando testimonio claro de su vivencia
pura y agregándole al cancionero popular un tono nuevo y exquisito, tal el caso de Miguel Angel Pérez y Sergio Rodríguez, respectivamente, entre muchos:

"Me acordé que andaba sólo

antes de entrar a la carpa

cuando vi que a mi caballo

le estaba sobrando el anca."

"La caja no tiene dueño

ni el que la toca tampoco

ella me ayuda a cantar

y es por eso que la toco."

En la copla es en donde se manifiesta un limpio y extraño deseo de seguir cantándole al carnaval, aún cuando la muerte del cantor está próxima e inevitable. Es como si quisiera
continuar caminando por el aire de las tonadas o que lo alcen en vuelo los pañuelos que
revolotean un tierral de zapateos:

Si a mí me gusta cantar

un poco y de cuando en cuando

el que me vaya a enterrar

que también lo haga cantando

Y todo así, en este tiempo de bejucos y de serpentinas, junto a las últimas cigarras
que cierran en verano, con las fragantes nostalgias de pomos estrujados.

LA YERRA

Son, los cerros, cofres que atesoran un sin fin de historias y leyendas, guardianes de secretos y culturas de las que poco, y casi nada,
sabemos. Son la casa de un puñado de personas
que