| La
provincia de Salta se encuentra al noroeste de la
República Argentina con una superficie de 154.775
km2. Su población total es de 950.000 habitantes,
mientras que su capital, del mismo nombre, fundada
en 1582, cuenta con 390.000. Otras ciudades de
importancia son: San Ramón de La Nueva Orán,
Tartagal y General Güemes.
Limita al norte con
la provincia de
Jujuy y la
República de Bolivia; al este con la República de
Paraguay y las provincias de
Formosa y
Chaco; al sur con
las provincias de
Santiago del Estero,
Tucumán y
Catamarca, y al
oeste con la provincia de Jujuy y la República de
Chile
La heterogeneidad orográfica y climática hacen de
las distintas regiones circuitos turísticos
asombrosos.
Desde el frío de los Andes y la Puna hasta el
subtropical de sus selvas, Salta intercala entre
montañas, fértiles valles de agradable temperatura y
sol todo el año.
La hospitalidad provinciana se matiza con su rico
patrimonio cultural, que se expresa con la música
folclórica y conmovedoras manifestaciones
religiosas.
Salta
fue históricamente importante ya que en su
territorio se libraron batallas claves para la
independencia argentina y mucho antes del
descubrimiento de América, fue cuna de ricas
culturas precolombinas. Antiguas casonas y fincas,
hoy transformadas en hostal, rememoran costumbres e
invitan a la aventura.
Las actividades productivas principales son los
cultivos industriales, legumbres, hortalizas y
cítricos. Se complementa con producciones
agropecuarias de tipo pampeano y algunos minerales.
La tasa media anual de crecimiento es del 25,7% y
la densidad de 5,6 habitantes por kilómetro
cuadrado.
En esta ciudad, se
conserva aún en gran parte la arquitectura colonial
del país, representada por su planta urbana colonial
y edificios de interés histórico como el Cabildo ,
la Catedral y la Casa de Hernández entre otros
SÍNTESIS HISTÓRICA
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Desde mucho antes de
la conquista española, el actual territorio
salteño era habitado por numerosos pueblos
aborígenes distribuidos entre el llano chaqueño,
los valles y quebradas centrales y las mesetas
del este. |
Los
grupos chaqueños correspondían a distintas ramas
como las de los matacos y los chiriguanos, entre
otras y estaban integradas por matacos, chorotes
y churupíes (que se ubicaban en ambas márgenes
del río Bermejo y la margen occidental del
Pilcomayo); vilelas, tobas y chanés (en el
extremo norte) y los lules (cuenca del salado).
Eran cazadores, pescadores y recolectores con
rudimentos agrícolas a través del palo cavador
con el que realizaban la siembra del maíz y la
roturación de la tierra en pequeños cultivos
familiares. Vivían en toldos confeccionados con
cueros y palos o de paja y hojas entretejidas.
Los grupos de chanés y chiriguanos vivían en
casas de paja y hojas entretejidas, revestidas
algunas veces de barro, cultivaban maíz, mandioca
y fabricaban una vistosa alfarería. |
Los grupos aborígenes que habitaban las montañas
y los valles de la precordillera procedían de un
mismo tronco racial, hablando todos la lengua
cacana. Se los denominaba genéricamente
diaguitas, convirtiéndose luego en sinónimo de
calchaquí.
Eran
sociedades agricultoras que sembraban mandioca,
papa, zapallo y maíz en los valles y las laderas
de los montes, recurriendo a riego artificial. Su
alimentación la completaba el fruto del algarrobo
(con la que preparaban harina y una bebida
denominada aloja) y la carne de guanaco. Además
de ello fumaban tabaco en pipas de arcilla.
Sus viviendas de piedra de base cuadrada era
recubierta por techos de adobe y agrupadas en
apretados espacios dominados por un pucará,
fortaleza que servía de defensa. |
Al oeste, en la puna, los aborígenes atacamas
construían sus viviendas con grandes bloques de
piedra que le servían para protegerse de las
inclemencias del duro clima de la región. Criaban
guanacos y llamas de las que aprovechaban tanto
la carne y la leche para su alimentación, como la
lana con la que tejían coloridos ponchos.
La historia de la Provincia de Salta está
ligada desde los primeros años de la colonia,
a los avatares de su ciudad capital, la que
fue fundada el 16 de abril de 1582 por
Hernando de Lerma, gobernador de Tucumán. Su
primera denominación fue San Felipe de Lerma,
(en alusión al rey español y al fundador) la
que luego se trocó por San Felipe de Salta,
bajo jurisdicción de la gobernación del
Tucumán.
Como la mayoría de las ciudades del noroeste
argentino su emplazamiento estratégico estuvo
ligado a consolidar y proteger el camino real
entre la región del Plata y la del Perú,
continuamente asediado por los ataques de los
aborígenes. Así, la ciudad de Salta tuvo un
rápido crecimiento que le permitió en 1585
contar con su primer molino harinero, mientras
que al año siguiente se comenzaba a construir
el primer hospital y el Cabildo, finalizado en
1593.
Hacia 1650, Salta contaba con quinientos
habitantes, tres conventos de las órdenes
jesuita, franciscana y mercedaria; el Cabildo
y molinos aludidos; un colegio primario a
cargo de los franciscanos y uno secundario
administrado por los jesuitas. |
Durante la segunda mitad del siglo XVII, Salta
comienza a crecer gracias a su estrecha
relación comercial con Potosí: maíz, carne
salada, ganado, vino, cebo y otras mercaderías
se traficaban intensamente hacia el Alto Perú.
Pero la prosperidad sobresaltada únicamente
por los ataques aborígenes, fue sacudida en
1692 por un terremoto que hace entrar en
pánico a los habitantes de la ciudad.
La reconstrucción de la ciudad se vio en
reiteradas ocasiones amenazada por los ataques
de los guerreros pueblos de la región, quienes
en 1736 llegaron a invadir la capital salteña.
Para 1750 habían sido vencidos los grupos de
aborígenes, hecho que terminó de consolidarse
en 1775, cuando los mocovíes del oeste del
Gran Chaco son definitivamente controlados,
tras una campaña realizada con este objetivo.
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Desde 1750 la expansión de la economía
salteña, convertida ya en un importante centro
cultural, hizo que la gobernación del Tucumán
trasladara hacia Salta su capital, la que en
1783, se transformó en la cabecera de la nueva
intendencia del mismo nombre. La intendencia
de Salta incluía tanto a esta como Jujuy,
Tucumán, Santiago del Estero, Tarija, Nueva
Orán y La Puna y su primer mandatario fue
Andrés de Mestre, quien creó un servicio
postal y promovió la construcción de puentes y
rutas. |
Como centro artístico, Salta se destacó a
partir del siglo XVIII como cuna de orfebres y
talladores de renombre, mientras que en 1789
se construye en la capital el primer teatro.
En 1799 Salta contaba ya con un nuevo
establecimiento educativo secundario, hechos
que la iban perfilando como el centro cultural
del noroeste argentino. |
Durante los tumultuosos sucesos acaecidos en
el país durante los comienzos del siglo XIX,
Salta participa activamente: envía tropas para
defender el puerto de Buenos Aires durante las
invasiones inglesas y toma una actitud
receptiva hacia los sucesos revolucionarios
que desde esta última ciudad se gestan a
partir de mayo de 1810.
RELIEVE
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La Provincia de
Salta presenta un relieve escalonado en
donde es posible identificar cuatro zonas
geográficas: la puna, la cordillera
oriental, las sierras subandinas y el chaco
salteño. |
La
puna, en la región occidental de la
provincia, es una elevada y árida meseta
cuyas alturas medias alcanzan los 3800
metros y que se extiende más allá de los
límites provinciales hasta Jujuy (Puna
jujeña), Bolivia (Altiplano boliviano) y
Chile (Desierto de Atacama). En ella se
encuentran comprendidos los departamentos
de La Poma y Los Andes, flanqueados al
oeste por el macizo andino cuyas
elevaciones, en la región limítrofe con
Chile presenta alturas como el cerro
Llullaillaco (6739 metros), el volcán
Socompa (6031 metros) o el volcán Pocitos
(5020 metros), entre otras. |
El límite este de la región puneña lo marca
el encadenamiento montañoso denominado
cordillera oriental, un sistema de
orientación norte - sur que encuentra su
mayor altura en el nevado de Cachi, de 6380
metros. Este cerro, ubicado en lo que se
denomina como cordón de Cachi Palermo,
tiene alturas promedio que oscilan
alrededor de los 5400 metros. Otra
elevación importante de la región es el
nevado de Chañi, de 5896 metros, ubicado en
el límite entre las provincias de Salta y
Jujuy. |
Descendiendo
hacia el este, las sierras subandinas, con
alturas que promedian los 2000 metros,
marcan el límite entre la región de la
llanura y la región andina. La mayor
elevación de esta región es la sierra
Centinela de 2580 metros. En los valles
comprendidos entre las sierras subandinas y
la cordillera oriental, se emplazan las
principales ciudades como su capital,
Salta, asentada sobre el valle de Lerma a
1000 metros de altitud. Otros valles de
importancia demográfica y económica son los
del río Bermejo (entre este y la quebrada
jujeña) y el del río Juramento (en la
ladera oriental de las sierras subandinas). |
La región oriental de la provincia está
dominada por la tórrida llanura chaqueña,
cuyas alturas van de los 200 a los 500
metros sobre el nivel del mar. La región al
norte del Bermejo corresponde al chaco
central y la que se emplaza al sur de este
cauce hídrico, al Chaco austral. La
presencia de suelos arenosos y rocas
sedimentarias arcillosas dan lugar a
terrenos inundables en el sudeste (bañado
de Viñalito, cañada de los Colorados).
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Tres son los
principales cauces que conforman la red
fluvial de la Provincia de Salta: los
ríos Pilcomayo, Bermejo y Juramento. |
HIDROGRAFÍA
El río Pilcomayo, de 1125 km de
extensión, se origina en las montañas
orientales de Bolivia y sirve de límite
entre Salta y las Repúblicas de Bolivia
y Paraguay. Su recorrido a lo largo de
la frontera salteña, toma luego una
dirección sudeste hasta su desembocadura
en el río Paraguay. |
El Bermejo nace en el noreste de Bolivia
en el collado de Mecoya. Al ingresar en
Argentina, por la Provincia de Salta,
sirve de límite entre estos dos países a
lo largo de 90 kms para luego internarse
en dirección sudeste. En su primer tramo
en la provincia tiene como afluentes al
Santa Victoria, el Lipeo, el Pescado y
el Iruya. Al recibir las aguas del San
Francisco su curso se orienta más hacia
el este y al ingresar al departamento
Rivadavia se divide, recibiendo su curso
principal el nombre de Teuco y Bermejo
el secundario. Tras su nueva unión cerca
de la localidad chaqueña de Fortín
Lavalle, el Bermejo desemboca en río
Paraguay en inmediaciones de la ciudad
de Resistencia. Este río de 1780 km de
longitud se caracteriza por su color
rojizo debido al limo que transportan
sus aguas. |
Por último, el río Juramento, surge en
el embalse Cabra Corral de la
confluencia de los ríos Arias y
Guachipas y constituye el tramo inicial
o salteño del río Salado. Su cauce que
discurre entre los valles de las sierras
subandinas y la cordillera oriental
tiene un gran poder erosivo, lo que ha
permitido poner en contacto las zonas
montañosas con la región chaqueña |
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CLIMA
Las grandes elevaciones de la cordillera
oriental marcan un límite que divide el clima
salteño en dos grandes unidades: hacia el este
la árida región puneña y hacia el oeste, y
decreciendo por las sierras subandinas, una
región subtropical serrana. |
La zona de la meseta puneña, presenta bruscos
cambios de temperatura entre el día y la
noche, con variaciones térmicas cercanas a los
20 ºC. Las precipitaciones, escasas e
irregulares, no superan los 200 mm de
promedio. Las elevadas alturas características
de la región, suelen provocar apunamiento. |
El clima subtropical, propio de las sierras
subandinas, los valles adyacentes y la
planicie chaqueña es, términos generales,
cálido, húmedo y lluvioso, pero con inviernos
muy fríos.
En la zona del valle de Lerma, por ejemplo,
donde se encuentra asentada la ciudad capital,
si durante el verano la temperatura media se
eleva a 23 ºC, con máximas absolutas cercanas
a los 40 ºC, en invierno los registros
térmicos suelen alcanzar mínimas de -9 ºC.
Las precipitaciones van decreciendo de oeste a
este, registrándose en el primero de los
casos, medias de entre 700 y 900 mm anuales,
mientras que en el segundo, las lluvias no
superan los 350 mm anuales. |
FLORA Y FAUNA
La diversidad geográfica de la Provincia de
Salta ofrece una variedad importante de
especies de flora y fauna que se adaptan a los
distintos biomas presentes. |
En la llanura chaqueña oriental crecen
especies de quebracho y algarrobo y en las
zonas más secas tunas y otras cactáceas. Los
animales de la región son los puerco espines,
osos hormigueros, zorros y tapires y aves como
la chuña de patas rojas y la charata. |
A
medida que ascendemos hacia las zonas boscosas
de las yungas van apareciendo especies
arbóreas como laureles, nogales, jacarandaes y
ceibos,
que crecen entre los 200 y 2000 metros y
especies de la selva basal de hojas perennes:
pino del cerro, etc. Por encima de los 2000
metros de altura van apareciendo molles,
quinoas, alisos, nogales criollos, y numerosas
mirtáceas como el mirto y el eucalipto, entre
otras, que dan vida al bosque más tupido, el
bosque montano.
Por encima de los bosques montanos se
encuentran los prados montanos constituidos
por gramíneas y otras hierbas.
Las yungas, en coincidencia con la diversidad
de sus ambientes, estratos de la vegetación y
alturas presenta una variada fauna.
Las aves, que recorren estacionalmente las
zonas altas y bajas de la región, son de las
especies más numerosas, destacándose el águila
poma, grandes loros como el guacamayo verde y
el loro alisero, las pavas de monte y los
colibríes.
De los mamíferos se subraya la presencia de
tapires, pecaríes, corzuelas roja y parda,
agutíes y conejos.
Más arriba, en los pastizales de altura se
pueden encontrar el huemul del norte, especie
de ciervo autóctono en peligro de extinción;
hurones; gatos tigre; zorros de monte;
ardillas; monos caí, etc.
En la zona de alta montaña donde los pastos
son más duros pueden verse los majestuosos
cóndores desplegar su vuelo. |
Las zonas de prepuna se caracteriza por su
vegetación árida y semanaria, sobre todo en
los bolsones y quebradas andinas. En las zonas
de quebradas más altas, de alrededor de 3.000
metros sobre el nivel del mar, aparecen
cardones, mientras en las más bajas se
presentan pequeños montes de arbustos como la
jarilla y el atamisque. La fauna en esta zona
está representada por los tucutucos, cuises,
guanacos, armadillos y pumas.
En la puna, solo se encuentran arbustos
resistentes a la sequía y al frío, como la
tola, las colinas y la añagua, mientras que
camélidos como llamas, guanacos y vicuñas y
numerosos roedores constituyen su fauna.
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ARTESANÍAS
La
tradición aborigen y el legado hispánico son
las dos fuentes de donde se ha nutrido
tradicionalmente la artesanía de Salta. Esta
es expresada en el trabajo sobre distintos
elementos entre los que destacan: la cestería,
los tejidos, la alfarería, los trabajos en
cuero, asta, metal, madera y la construcción
de instrumentos musicales. |
La cestería es la artesanía más antigua de la
región y está ampliamente distribuida por todo
el territorio salteño. Así por ejemplo, en los
departamentos de San Martín, Rivadavia y Orán,
grupos aborígenes realizan trabajos empleando
principalmente la hoja de palma. En Cafayate
se trabaja el simbol, gramínea de la región,
como así también el poleo. En todos los casos
se producen canastos, cestos, abanicos, etc. |
Los tejidos salteños toman su materia prima de
llamas guanacos, vicuñas y ovejas presentes en
las zonas de los valles Calchaquíes, donde se
producen piezas de vivos colores como colchas,
frazadas, cubrecamas o el tradicional poncho
salteño de color rojo con guardas negras.
Los aborígenes del Chaco Salteño trabajan en
el tejido pero basándose en fibras vegetales
como el chaguar, con el que realizan redes de
pesca, fajas, cinturones, prendas de vestir y
otras piezas. |
La alfarería aborigen tradicional de Salta,
sobre todo la chané, sobrevive en algunos
puntos como Tuyunti, Aguaray y Campo Durán,
donde se produce cerámica ceremonial (decorada
con motivos geométricos o con flores, o
modelada con forma humana o de animales) y
utilitaria (sin pintura y a veces decorada
solo en sus cuellos). En la zona de Cafayate
se producen piezas como tinajas y tinajones. |
Artículos de talabartería como monturas de
caballos labradas; guardamontes, coletos,
lazos, rebenques y riendas, trabajados en
cuero crudo sobado y bolsos y carteras se
realizan en toda la provincia, pero
especialmente en el pueblo de Anta. Además
aprovechando las astas de las reses, se
confeccionan estribos, cabos de rebenque,
fustas y gran cantidad de adornos.
Los bosques salteños brindan la materia para
los trabajos en madera tanto duras como
blandas. Con las primeras se confeccionan
bateas, catres, ruedas para carros y otros
elementos utilitarios, mientras que las
maderas blandas sirven para elaborar arcones,
mangos para cuchillos, cabos de rebenques y
todo tipo de muebles y objetos de adorno.
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La producción de instrumentos músicales en la
ciudad de Salta, Iruya y Santa Victoria, se
orienta a aquellos ligados al folklore de la
región: guitarras, bombos, quenas, charangos
erkenchos, amatas, sikus y violines de los
misachicos |
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El folclore salteño tiene fuertes influencias
de corrientes musicales provenientes de Perú,
Chile y Bolivia. Los tradicionales arrieros
que recorrían la zona comerciando mulas fueron
los principales propagadores e integradores de
los ritmos de estas vastas regiones. |
Los ritmos salteños más caracterizados como la
vidala o la zamba tienen en aquellos espacios
su comienzo. La zamba antigua se conoció en
Lima a comienzos del siglo XIX, de allí pasó a
Chile desde donde entró a las provincias
andinas argentinas. |
El músico salteño Artidorio Cresseri, autor de
"La López Pereyra", escrita a finales de la
década de 1910 es quien dio forma a la zamba
salteña tal como hoy se conoce, marcando una
línea seguida por músicos y compositores que
han perfilado esa rítmica y ese decir tan
característico de Salta. |
Entre los principales instrumentos utilizados
en el folclore salteño de principios de siglo
se encontraba el acordeón, el violín, la
guitarra, el bombo, la flauta y el arpa,
completados por cajas, charangos, quenas y
sikus.
UN VIAJE AL TREN DE
LAS NUBES (HERMOSO VALE LA PENA VERLO)
VALLES CALCHAQUÍES
DONDE EL PASO DEL
TIEMPO SE DETUVO
Los valles
abarcan tres provincias colindantes: Salta,
Tucumán y Catamarca.
El sector salteño está comprendido por el
valle del Río Calchaquí (que corre de norte a
sur) hasta su confluencia con el río Santa
María (que corre de sur a norte). Ambos ríos
confluyen en el río las Conchas, ubicado en la
Quebrada del mismo nombre, cerca de Cafayate
(1600 msnm). Las asombrosas formas que
presenta su orografía son el resultado de
antiquísimos movimientos geológicos
modificados por la erosión.
Alturas de
paisajes que se tiñen de verdes, marrones,
ocres, colorados…valles
intercalados
entre moles de piedra
gigantescas… El horizonte se entremezcla
con esos oasis que se embellecen con
ríos y sus quebradas cordilleranas….
Inmensos. Imponentes. Valles
Calchaquíes. Valles con historia que nos
encuentran sumergidos en su halo de
misterios ocultos, mientras el sol sonroja
los altos pastos al borde del camino…
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CAFAYATE |
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En épocas precolombinas antes del
descubrimiento y la conquista, poblaban
los alrededores montañosos de Cafayate
asentamientos indígenas diaguitas.
Aproximadamente en el año 1480 llegaron
en un primera etapa los incas del Perú, y
en 1535 arribarían los conquistadores
españoles, siendo los aborígenes
lugareños quienes más lucharon
y resistieron. Sus testimonios aún se
aprecian en localidades como Yacochuga,
Chusca, San Isidro, El Divisadero, y
especialmente en Tolombón; encontrando
restos de cerámica, muros o pircas de
piedra, andenes de cultivo y hasta
pinturas rupestres.
Esta localidad, ubicada en el centro de
los Valles Calchaquíes de la provincia de
Salta, es reconocida
internacionalmente
por la calidad de sus vinos, la
afabilidad de su clima, la cordialidad de
su gente y la belleza de sus paisajes.
Sin duda el encanto de este bello e
importante pueblo dentro del circuito
calchaquí se disfruta plenamente
recorriendo sus calles, admirando la
incomparable arquitectura de su Catedral,
la arbolada y florida Plaza Principal, el
pintoresco Viejo Molino de piedra, y los
museos llenos de historia y tradición.
Además, el contacto estrecho con la
naturaleza se refleja en las imponentes
cascadas del Río Colorado, en los
atractivos atardeceres desde el cerro
Santa Teresita, en las blancas y
excéntricas arenas de Los Médanos, y en
la inolvidable Quebrada de Cafayate o Río
de la
Concha, con sus peculiares formas y
colores, donde el viento ha actuado como
hábil escultor
dando al viajero espectáculos de notable
belleza. Para los más aventureros, es
posible intentar alcanzar la cumbre del
cerro San Isidro para apreciar una vista
espléndida de todo el Valle Calchaquí.
Dotado de todo el confort que exige el
turismo moderno, Cafayate cuenta con
hoteles y residenciales de gran calidad,
restaurantes y confiterías, hospital,
correo, sucursales bancarias,
y todo cuanto se necesita para sentirse
bien.
La visita a bodegas y la degustación de
sus vinos es uno de sus principales
atractivos. Pueden apreciarse delicados
vinos tintos, rosados y blancos, que se
elaboran en bodegas rodeadas de inmensos
viñedos, que pueden ser visitadas para
adentrarse en los secretos de la
vitivinicultura. Estos vinos gozan de
alto prestigio nacional y han ganado
distinciones extranjeras.
Además, hay campings y es posible la
práctica de diversos deportes.
Finalmente, en esta localidad se celebra
la Serenata a Cafayate, uno de los
festivales de folclore más importantes de
todo el noroeste argentino.
Cafayate es toda una convocatoria para el
turismo. Dícese que quien no conoce
Cafayate no
conoce Salta, y algo hay de cierto en
ello.
CATEDRAL DE
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
Esta
esbelta Catedral, que se ubica frente al
Plaza Principal, fue diseñada por el
arquitecto catalán Pedro Coll entre 1890
y 1895. A su derecha observándola de
frente se ubica la prelatura.
En su interior posee cinco naves, donde
la central es un poco más ancha que el
resto; siendo un de los tres únicos
templos religiosos que posee tantas naves
construidas en su interior.
El templo conserva una imagen de Nuestra
Señora del Rosario, que se muestra
sentada, por lo que los cafayateños la
han bautizado cariñosamente y
respetuosamente "La Sentadita".
En su exterior se
destacan las dos imponentes torres
laterales y las tres atractivas puertas
que comunican con el atrio.
SUPERSTICIONES Y LEYENDAS
DE SALTA
LEYENDAS RELIGIOSAS
En nuestro
pasado histórico la fe religiosa ha
recogido multitud de prodigios
sobrenaturales,
tales como los milagros de amor logrados
por San Francisco Solano en su
evangelización de
los calchaquíes ; el asombroso
advenimiento del "Cristo del Milagro"
(1592) que se venera en la catedral de
Salta ; el hallazgo de la "Virgen del
Valle" en 1615, en la gruta de Choya,
imagen
que está en Catamarca, y el prestigio de
los santos que se empecinan en quedarse
en
determinado lugar, que aparecen o
desaparecen de donde no quieren estar,
dando origen a santuarios famoso, a
pueblos y a especiales motivaciones
devotas
LEYENDAS
HISTÓRICAS
De la
interpretación de determinados sucesos
históricos, o de testimonios exagerados,
se han derivado interesantes leyendas.
A veces la
interpretación de un hecho histórico que
ha impresionado vivamente, supone la
intervención de fuerzas sobrenaturales.
Por ejemplo, la destrucción de Esteco, en
1692, por un terremoto, suele atribuirse,
como el relato bíblico, al castigo de su
población impía.
Otras
veces las leyendas históricas dan relieve
a personajes admirados o temidos,
atribuyéndoles hazañas, astucias y otros
rasgos singulares.
LEYENDAS
GEOGRÁFICAS
Ha sido
frecuente atribuir cualidades humanas o
sobrehumanas a cerros, lagunas y otros
lugares de difícil acceso o donde es
fácil extraviarse. Comúnmente se incurre
en interpretaciones animistas o se crean
númenes como custodios de dichos lugares.
LEYENDAS DE
LA FLORA
En su
mayor parte estas leyendas son de
carácter etiológico (del griego "aitia",
causa), pues se proponen explicar la
causa u origen de un hecho cierto, como
puede ser el color de una flor, o el
grito de un animal.
Quizás la
más conocida es la leyenda norteña del
cacuy, nombre quechua de un pájaro que en
guaraní llaman urutaú o guemicué.
Otra
leyenda etiológica de este tipo nos llega
de tierras guaraníticas ; es la de la
flor del mburucuyá, la que los cristianos
llamaron pasionaria, por haber
descubierto en ella los atributos de la
pasión de Jesús.
Otra
leyenda guaraní cuenta de este modo el
origen del irupé o victoria regia, la
bellísima planta acuática.
LEYENDAS
ANIMISTICAS
La
superstición popular ha creado númenes y
mitos numerosos, algunos de los cuales
motivaron conocidas leyendas.
Así como
en los valles calchaquíes se tenía a
Llantay por deidad protectora de las
aves, y le hacían ofrendas los cazadores,
Coquena es considerado más al norte, como
numen protector de las vicuñas y
guanacos.
Podemos
nombrar de todo lo citado, el duende, la
pachamama, coquena, la salamanca, la luz
mala, El quirquincho y muchas otras que
podrá consultar algunas en
supersticiones y
leyendas, las cuales iremos
incrementando oportunamente.
Tradiciones y
Celebraciones de Salta
La copla en el Carnaval
Salteño
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Ya se
viene el carnaval
montado en caballo arisco
con
las alforjas cargadas
de
harina y duraznos priscos. |
Es la copla
la que hace del carnaval salteño su
expresión más pura. En ella se resume
todo el quehacer del tiempo, su intención
y su dulzura que están muy adentro del
hombre que la canta fervorosamente,
cuando la baguala se le vuelve una íntima
necesidad que
su corazón no puede contener. Y como si
despertara de un largo sueño, levanta su
caja y dice:
Este
cantor no se ha muerto
apenas si
se ha dormido
otra vez
lo han despertado
los toros
con su mugidos.
De repente se
pone triste y sale cantando:
Yo siempre
tengo desvelos
a mi
siempre me va mal
yo sólo
tengo consuelos
cuando
llega el carnaval.
Es tanta la
seguridad y el fervor conque se cantan y
se dicen coplas en esta tierra,
llena de coloridos y de idiosincrasias,
que nadie mezquina contar sus aflicciones
y sus penas,
aún cuando sea el carnaval, al que se lo
espera con nuevos deseos latiendo en el
corazón y en
las esperanzas de los copleros:
Aunque la
noche esté oscura
lo mismo
voy a llegar
porque al
final del camino
tus ojos
me han de alumbrar.
Es cuando los
frutos de esta tierra, que para este
tiempo brindan su más cálido sabor
maduro, que el hombre siente, desde su
antigua raíz, el deseo pagano y sensual
de abrir su
pecho callado para entregarse libre en el
calor de la fiesta, por que hay en su
lento vivir un deseo íntimo de volver a
repetir el viejo camino de la alegría que
ya está fermentando en las tinajas,
donde la chicha y la aloja esperan entrar
por la sangre de los deseos:
Cada vez
que a tu pañuelo
veo por el
cielo volar
mi corazón
que es de brasa
comienza a
chisporrotear.
La espera del
carnaval es ansiosa, dulce casi, como una
necesidad, doméstica y artesanal; se
preparan tientos, se soban parches y se
trenzan chirleras para que las cajas
suenen más largo y profundo. El retorno
del carnaval es convocado con estos
deseos:
Vuelve
carnaval por los ríos
que
desbordan su barro en las praderas;
por el
viento que llega hasta las viñas
en el
verde que cantan los coyuyos
que en la
tarde estival se desenredan;
(nacido
para la música de América);
por los
dientes de cera de los choclos,
por los
cinco agujeros de la quena,
por la
chicha que hierve en las tinajas,
por el
ruedo sensual de las polleras,
por la voz
del cantor, por las guitarras
encordadas
con luz de las estrellas
donde
crecen los aires de las zambas
y se
queman de acero las espuelas.
Te espero
carnaval, desde mi canto,
con mis
cajas y mis noches bagualeras.
Y baja el
hombre enarbolando su caja, trayendo en
su voz una antigua tonada que el viento
lleva lejos, hasta los horizontes azules,
hasta las carpas bulliciosas y
polvorientas.
Siempre la copla vuelve a decir su
ansiosa necesidad de habitar en la boca
de los cajeros y de andar entre el color
musical de la fiesta:
Que lindo
es el carnaval
que entre
algarrobales crece
a su
sombra el animal
que hay en
mis venas florece.
O esta otra
donde la triste pobreza del cantor no le
queda más por decir que:
Mi caballo
sin aperos
sin
estribos ni bozal
yo sin
plata y sin sombrero
en medio
del carnaval.
Pareciera ser
que la albahaca es algo así como el
símbolo femenino y perfumado del
carnaval; que su presencia fresca y
frágil incitara a prolongar la fiesta
horas y más horas hasta
que los primeros rosas del amanecer
comiencen a pintar las lejanas cumbres de
los cerros. Es
la albahaca la que, con su delicada
ternura, sirve para la ofrenda galante o
para hacer las veces
de intencionado pañuelo cuando la música
es una zamba que se deja oír airosa y
elegante, mientras las polleras amplias y
vistosas dejan ver, indiscretas, los
giros de las enaguas. Por
ello y antes de que comience a ajarse
entre las manos de los bailarines, es que
el cajero dice:
Albahaca del
carnaval
que te
codicia la gente
te siembran
las casas pobres
en los
tarritos de aceite
Cantemos
todos, cantemos
con una
albahaca en la oreja
para que
sigan bailando
las chinitas
y las viejas.
El agua,
desde su cristalina y dulce mansedumbre,
juega su limpia quietud en el
violento incendio del carnaval. es como
si desde las altas y lejanas vertientes,
el Pugio bajara
hasta las carpas para abrazar y besar al
Pujllay que, desenfrenado y borracho,
canta arrinconado y solo un largo
lamento. Es que las crecientes barrosas y
los oscuros arroyos son parte de este
tiempo que se vuelve, puntualmente,
ceniza y harina en la piel y en el alma
fiestera del pueblo.
Los poetas de
Salta, desde años atrás, vienen cantando
en brillantes y excelentes
coplas al carnaval de esta parte de la
tierra americana, dejando testimonio
claro de su vivencia
pura y agregándole al cancionero popular
un tono nuevo y exquisito, tal el caso de
Miguel Angel Pérez y Sergio Rodríguez,
respectivamente, entre muchos:
"Me acordé
que andaba sólo
antes de
entrar a la carpa
cuando vi que
a mi caballo
le estaba
sobrando el anca."
"La caja no
tiene dueño
ni el que la
toca tampoco
ella me ayuda
a cantar
y es por eso
que la toco."
En la copla
es en donde se manifiesta un limpio y
extraño deseo de seguir cantándole al
carnaval, aún cuando la muerte del cantor
está próxima e inevitable. Es como si
quisiera
continuar caminando por el aire de las
tonadas o que lo alcen en vuelo los
pañuelos que
revolotean un tierral de zapateos:
Si a mí me
gusta cantar
un poco y
de cuando en cuando
el que me
vaya a enterrar
que
también lo haga cantando
Y todo así,
en este tiempo de bejucos y de
serpentinas, junto a las últimas cigarras
que cierran en verano, con las fragantes
nostalgias de pomos estrujados.
LA YERRA
S on,
los cerros, cofres que atesoran un sin
fin de historias y leyendas, guardianes
de secretos y culturas de las que poco, y
casi nada,
sabemos. Son la casa de un puñado de
personas
que | | | |