|
UBICACIÓN
La
provincia de Catamarca se divide en 16 departamentos y 34
municipios. Sus límites son: al norte, la provincia de
Salta; al este, Tucumán y Santiago del Estero; al sur,
Córdoba y La Rioja; y al oeste, la cordillera de los
Andes, que la separa de la República de Chile. Está
situada, aproximadamente, entre los paralelos, 25º 12´ y
30º 04´, de latitud sur y entre los meridianos 64º 55´ y
de 69º 28´ de longitud oeste.
La
provincia de Catamarca forma parte de la región Noroeste
de la República Argentina
HISTORIA
CULTURA
ARQUEOLÓGICA DE CATAMARCA
Los
primeros asentamientos humanos estables y sedentarios
en el territorio catamarqueño se remontan a 3.000 años
antes de Cristo. sus aspectos más destacados eran los
campos de cultivo, las viviendas de piedra y el uso
habitual de la cerámica, sin embargo, retrocediendo aún
más en el tiempo, entre 7.000 y 12.000 años, grupos de
cazadores y recolectores dejaron huellas de su paso por
la región: puntas de lanza, elementos para cortar carne
y pelar y curtir cueros, entre otros objetos de valor
arqueológico. Estas primitivas comunidades nómades
encontraron en la región un paisaje diferente del
actual; grandes bosques de algarrobo cubrían los
valles, además de chañares y otras especies. La
abundancia de frutos de la tierra permitía la
reproducción y el mantenimiento de mamíferos
autóctonos, representados por corzuelas, venados y
guanacos. Las corrientes de agua eran generosas y
permanentes, y el clima benigno.
INFLUENCIA
EXTRANJERA
Entre los siglos VII y IX
llegaron al territorio grupos pertenecientes a las
culturas del altiplano, relacionados con el imperio
tiahuanaco, y otros pueblos del norte. Conocían
técnicas de regadío y explotación del suelo;
sembraban nuevas variedades de maíz y producían
grandes rebaños de llamas. En la segunda mitad del
siglo XV, la influencia de los incas se extendió
hasta abarcar el territorio catamarqueño; todos los
reinos o pueblos de la región fueron unificados
políticamente y pasaron a formar parte de la
administración del imperio incaico. Se constituyeron
entonces extensas redes de caminos para acrecentar el
intercambio con toda América, se erigieron ciudades y
fortalezas, se crearon centros ceramistas, y fueron
incrementadas la minería, la metalurgia del bronce y
las obras de infraestructura de riego.
ABORÍGENES
Cuando
en 1534 los españoles llegaron a esta región,
descubrieron que estaba poblada por diversas tribus
aborígenes que, en su conjunto, formaban el pueblo
calchaquí (éste, a su vez, bajo la hegemonía de la
cultura diaguita, fuertemente vinculada a la incaica).
una de estas tribus, o etnias, era la de los Quilmes.
Hábiles tejedores, ceramistas y agricultores,
acostumbraban comerciar con los pueblos vecinos
mediante caravanas de llamas, pero eran poco diestros
en el arte de la guerra. cuando los incas se
expandieron hacia el sur, no tuvieron otra alternativa
que someterse al imperio del Tahuantisuyo
EL
DESTIERRO
Los
conquistadores españoles fueron implacables con ellos;
luego de derrotarlos y someterlos, los deportaron en
masa. Hombres, mujeres y niños tuvieron que caminar más
de 1.000 kilómetros hasta una ciudad desconocida para
ellos: Buenos Aires. Era el ano 1666. muchos murieron
en el camino; otros lograron escapar. Los
sobrevivientes fueron encerrados en la reducción de la
Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes (en el lugar
donde hoy se encuentra la ciudad de Quilmes), de donde
sólo salían para trabajar como esclavos en el puerto y
en las caleras, y para servir en casas de familia.
Trataron de adaptarse a una región muy distinta de la
suya, cambiaron las piedras por el adobe, las montañas
por la pampa, la libertad por el confinamiento. Y en
medio de tantos cambios olvidaron su lengua, el cacán o
kakán, y muchas de sus costumbres.
En 1812, en Buenos Aires quedaban sólo tres familias de
Quilmes. Los escasos descendientes viven hoy en la zona
de los Valles Calchaquíes y tratan de mantener vivas
sus tradiciones.
LA
LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES
A mediados del siglo XVI,
cuando el capitán español Diego de Almagro buscaba
una ruta para llegar a Chile, descubrió la región
donde hoy se encuentra Catamarca. Pero fue Juan Pérez
de Zurita quien en 1558 fundó en el valle de Quimivil
la primera ciudad de la provincia, la llamó San Juan
de la Ribera de Londres, en homenaje a María Tudor,
reina de Inglaterra y esposa del por entonces rey de
España, Felipe II. En 1607 la ciudad fue
destruida por los diaguitas (aborígenes que habitaban
en la región) y reconstruida poco después por el
capitán Gaspar Doncel con el nombre de Londres.
veinte anos más tarde, los diaguitas volvieron a
atacarla. Nuevamente fue edificada y volvió a ser
arrasada por los aborígenes en 1633.
FUNDACION DEFINITVA
Cincuenta años después, las autoridades españolas
dispusieron que se fundara otra ciudad en la región. El
5 de julio de 1683, el gobernador de
Tucumán, Fernando de Mendoza y Mate de Luna, se
trasladó hasta el pie del cerro Ambato, sobre el río
del valle, acompañado de una comitiva de hidalgos,
sacerdotes, artesanos e indios. En el sitio colocó el
Árbol de justicia y, al grito de 'Viva el
Rey
Nuestro Señor" , fundó San Fernando del Valle de
Catamarca. San Fernando, porque era el día de ese santo
cuando su fundador llegó al lugar; y del Valle, porque
el paraje donde hoy se levanta la ciudad capital se
encontraba enmarcado por las sierras de Ancasti (voz
quichua que quiere decir «nido de águila') y Ambato
Tierra del sapo-). La palabra Catamarca', según Samuel
Lafone Quevedo, es también un vocablo quichua, que
significa fortaleza en la falda (cata es "falda" o
"ladera"; y marca equivale a "fortaleza de frontera").
En 1620, en un nicho labrado en piedra se encontró la
imagen de una virgen de rostro moreno a la cual
veneraban los aborígenes. Un español, don Manuel de
Salazar, la llevó a su casa, donde, según cuenta la
tradición, protagonizó sucesos milagrosos. La Virgen
del Valle o Morenita, como la llaman los catamarqueños
recibe todos los 8 de diciembre la visita de numerosos
peregrinos del noroeste que acuden a su santuario para
rendirle culto. Y todo el año su imagen está presente
en el interior de los hogares de la provincia y en los
recodos de muchos caminos.
En 1754 se fundó el Colegio de San Francisco, una de
las primeras instituciones educativas de Catamarca.
Poco tiempo después de su fundación, Catamarca comenzó
a ser un importante centro económico y social del
noroeste. Cuando en 1810 se produjo la
Revolución de mayo, su población participó activamente
-a favor o en contra- de los acontecimientos políticos
que se iniciaron en Buenos Aires y se extendieron a
todo el territorio de la hasta entonces dilatada
colonia virreinal española. Hacia 1817,
Catamarca, junto con todas las Provincias Unidas del
Río de la Plata, se encaminaba hacia una profunda
anarquía. El enfrentamiento entre Buenos Aires y el
interior, entre unitarios y federales, arrastraba al
país al caos y la confusión más absolutos.
En 1820, la situación de desgobierno reinante
dio lugar a que el caudillo tucumano Bernabé Aráoz
fundara una nación independiente sobre los territorios
de Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero, a la que
llamó República Federal de Tucumán.
La República Federal de Tucumán, creada por Aráoz, no
contó por mucho tiempo con Catamarca como territorio
integrante. El 25 de agosto de 1821, la sociedad
catamarqueña militares, sacerdotes, magistrados,
hacendados y comerciantes, convocados por el entonces
gobernador intendente Nicolás Avellaneda y Tula,
declararon solemnemente que Catamarca y su territorio
eran tan libres como todos los demás pueblos que se
habían constituido en provincias. De este modo,
Catamarca se proclamó autónoma e independiente de sus
dominadores tucumanos.
RELIEVE
REGION
ANDINA
La región andina
está ubicada en la zona occidental de la provincia, y
corresponden a ella las mayores alturas de Catamarca:
cerros Incahuasi (6.638 metros sobre el nivel del
mar), El muerto (6.488 metros sobre el nivel del mar
), El cóndor (6.373 metros sobre el nivel del mar ).
Los cordones cordilleranos se disponen de norte a
sur, con excepción de la cordillera de San
Buenaventura, en la zona central de la provincia, que
está orientada de oeste a este. En la zona norte,
entre los Andes y las sierras de Calalaste, se
encuentra el salar de Antofalia.
REGION
PUNEÑA
La región puneña,
o de la puna catamarqueña, corresponde al
departamento de Antofagasta y al norte del
departamento de Belén. Altiplanos rodeados de
elevados cordones montañosos son la fisonomía
característica del paisaje puneño. El suelo es
salino, debido a la intensa evaporación de agua, que
deja las sales en la superficie
REGIÓN
DE LAS SIERRAS SUBANDINAS
Las
zonas este y sur de la provincia se ubican en la
región de las sierras subandinas, que tienen
por lo general orientación norte-sur. Sus cumbres son
redondeadas y sus laderas orientales presentan
pendientes suaves, mientras las occidentales son
abruptas y reciben el nombre de cuestas. Las sierras
están separadas por áreas llanas denominadas
"planicies" .Dos son los principales cordones
serranos: las sierras subandinas centrales y las
orientales. En los cordones centrales se encuentran
las sierras del Hombre Muerto, Chango Real, Jarillal,
Las Cuevas, Hualfin, Alumbrera, Belén, Zapata y
Fiambalá. El pico más alto de este sector es el cerro
Morado (4.920 metros sobre el nivel del mar), ubicado
en la serranía de Fiambalá. En los Cordones
orientales se encuentran las sierras de capillitas,
Las Lajas, El Alto, El Manchao, Ambato, Forinango,
Graciana y Ancasti, y las de los Quilmes o el cajón y
Aconquija en el límite con Tucumán.
HIDROGRAFIA
Los deshielos en las
altas cumbres cordilleranas del oeste son la causa de
la formación de ríos que, al descender y desembocar en
la llanura, permiten desarrollar verdaderos oasis
cultivados por regadios. Las sucesivas cadenas
montañosas abruptas, de dirección norte-sur, no dejan
que esas aguas lleguen a las regiones del este y
tienden a derivarlas hacia el norte, fuera del
territorio provincial o hacia cuencas sin salida,
generalmente salinas. Estas características obligan a
cada uno de los valles catamarqueños a autoabastecerse
con los recursos de agua generados en su propia cuenca
imbrífera. Las principales cuencas hidrográficas de
Catamarca son las de los ríos Abaucán, Belén y santa
maría; y la cuenca de Antofagasta, con los ríos Punilla,
Peñón y colorado. Por lo general son ríos de poco
caudal y escasa longitud, que tienen recorridos muy
accidentados y con tramos interrumpidos o cortados.
suelen estar secos en invierno. En todo lo posible se
los aprovecha para regadío, razón por la cual las
poblaciones humanas se asientan cerca de los cursos de
agua, irk-luso desde los tiempos Prehispánicos. Para el
mejor aprovechamiento y racionalización del agua, se
emplean sistemas de riego del tipo por aspersión o por
goteo.
Hacia el sudoeste de la provincia se encuentra el salar
de Pipanaco, una zona deprimida de unos 600 km2
, donde desaguan numerosos ríos y arroyos que nacen en
las sierras de los alrededores. En el extremo sudeste
de Catamarca, en el límite con Córdoba y La Rioja están
las Salinas Grandes.
Otros salares de la provincia son el de Antofagasta y
el del Hombre Muerto, al norte, y la Salina de la
Laguna Verde, al oeste.
CLIMA
El clima de Catamarca
depende de las tres regiones geográficas :
- Clima de región
andina
- Clima de región
puneña
- Clima de región
subandina
REGION
ANDINA
El clima es riguroso de
alta montaña, con bajas temperaturas por la altitud y
pocas precipitaciones.
REGIÓN
PUNEÑA
El
suelo es salino, debido a la intensa evaporación de
agua, que deja las sales en la superficie. La
evaporación está causada por las elevadas temperaturas
y la gran radiación solar durante el día. El clima es
árido puneño; la temperatura media anual ronda los 10º
C y hay una gran amplitud térmica diaria: en el mes de
enero, por ejemplo, se registran marcas de 30º C
durante el día y 0º C por la noche. El aire es seco,
hay poca humedad relativa y son ftecuentes las heladas
.
Fuertes vientos, como el
viento "blanco", producen violentas tormentas que
arrastran arena y polvo. Las precipitaciones no superan
los 300 milímetros y disminuyen de este a oeste.
REGION
DE LAS SIERRAS SUBANDINAS
El
clima predominante en la región es el árido serrano,
con lluvias escasas en el verano, que disminuyen de
norte a sur. El verano es caluroso y el invierno
templado. Los vientos soplan del este, noreste y
sudoeste.
De todo el territorio
provincial, el este catamarqueño, ubicado en la zona de
transición del clima subtropical serrano al árido de
sierras planicies, se ve favorecido por mayores
precipitaciones, que permiten el desarrollo de campos
de pastoreo y de una superficie forestal importante .
FAUNA

La fauna en estos desiertos andinos es escasa. Los
principales exponentes de la zona son los roedores,
como el chinchillón y el tucutuco. Los camélidos
están representados por los guanacos y las vicuñas.
Entre las aves se destaca el cóndor, habitante
característico de las alturas.
REGION
SUBANDINA Y VALLES
Entre las especies más representativas de la fauna de las
sierras subandinas se encuentran llamas, vicuñas,
guanacos, alpacas, huemules, pumas, comadrejas,
quirquinchos, chinchillas, lagartos, boas de las
vizcacheras, zorros grises, gatos del monte, búhos,
lechuzas y perdices del cerro.
FLORA
REGION ANDINA
 En
las regiones andina y puneña, la vegetación está
adaptada a condiciones de sequía y frío de altura. Se
encuentran numerosos arbustos pequeños, resinosos y muy
resistentes, como la tola y la tolilla; la añagua, con
ramas espinosas; la yareta, un arbusto de alta montaña,
muy compacto y resinoso que se emplea en la zona como
combustible; la ricanca, un arbusto aromático y
medicinal usado también como leña; el ichu, un pasto
muy duro de hojas rígidas y punzantes; y además, cuerno
de cabra, muna-muna, chacoma, etc.
REGION SUBANDINA Y VALLES
En
las sierras subandinas y en los valles de esta provincia
se desarrolla una vegetación adaptada a la aridez del
clima y del relieve. Existen matorrales y bosques de
vegetales xerófilos (que viven en climas muy secos), de
maderas duras y resistentes. En las zonas de matorrales
crecen arbustos como el atamisque, el olivillo, el retamo
y la jarilla. Esta última es una variedad de 2 a 3 metros
de altura, con ramas delgadas y sinuosas, muy ramificadas
y resinosas En los bosques crecen el tala, el espinillo,
chañar, visco, brea, mistol, el algarrobo y el palo
borracho. También son comunes en estas regiones los
cactos, como las tunas y cardones En las zonas de salinas
se desarrolla una vegetación típica, denominada
"halófila", integrada por plantas carnosas, a menudo sin
hojas, capaces de resistir altas concentraciones de sal.
En las tierras aledañas a los salares suelen crecer
cardones, jumes, juncos, chañares y los cachiyuyos,
arbustos de alrededor de un metro de alto.
TURISMO
Catamarca
ofrece una rica diversidad de áreas turísticas con
atractivos paisajes , zonas culturales, áreas ecológicas
.
Concentra el 80 % del flujo
turístico que llega a la provincia. La propuesta es "paisaje
y religión", ya que la oferta incluye espléndidos
paisajes serranos y visitas al santuario de la Virgen del
Valle, iglesias y monumentos. Otros atractivos son.. la
Fiesta Nacional del Poncho, el museo Arqueológico Adán
Quiroga y el Pueblo Perdido de la Quebrada.
Localización: San Fernando del Valle de Catamarca,
Capital, cuesta del Portezuelo, Dique El Jumeal, Dique
Las Pirquitas.
AREA RUTA
40
Aquí la
motivación turística es encontrarse con las "raíces
culturales" por ser ésta un área con valiosos testimonios
históricos precolombinos y coloniales. El lugar ofrece,
además, paisajes singulares, fuentes termales e inserción
en la zona aurífera; en esta área la actividad minera
tendrá el mayor impacto en los años posteriores al 2000.
Localización: Santa María, Hualfín, Belén, Londres.
AREA DE
CORDILLERA Y PUNA
Los escenarios que caracterizan a esta área son los "monumentos
naturales", con picos superiores
a
los 6.000 metros valles, mesetas de altura para travesías
todo terreno, restos arqueológicos, contacto con la fauna
de la región son sólo algunos de sus numerosos recursos
turísticos.
Localización: Antofagasta de la sierra, salar del Hombre
muerto, cazadero Grande, Fiambalá, Tinogasta.
Las villas turísticas catamarqueñas son una alternativa
particular para los que prefieren "naturaleza y
aventura". Estas villas serranas poseen excepcionales
paisajes, agua, abundante vegetación y hermosos lugares
para realizar excursiones en sus alrededores.
ANTOFAGASTA DE LA SIERRA
Es una zona agreste, de áspera belleza. A través de los
tiempos recibió la influencia de varias corrientes
poblacionales, desde antiguas culturas aborígenes hasta
la colonización española y la labor infatigable de los
jesuitas. Esta parte de la puna es un mundo desconocido y
apasionante. Al recorrerlo, el viajero encuentra salares,
volcanes, formaciones rocosas, grupos de llamas y
vicuñas, y lagunas que reflejan el diáfano ciclo y
adquieren mayor colorido cuando están habitadas por
flamencos, patos y cauquenes. En el departamento de
Antofagasta de la sierra se encuentra la población de
igual nombre, típico asentamiento puneño, donde
predominan el adobe y el pircado. sus habitantes viven de
la cría de llamas y ganado caprino. En tanto que hacia el
norte hay otros asentamientos vinculados a la explotación
minera, en particular a la extracción de bórax y litio, y
de sal en el yacimiento salar del Hombre Muerto. Algunos
sitios cercanos que atraen al turista son la Laguna
Antofagasta de la sierra y las ruinas de Coyparcito y El
Retiro, vestigios arqueológicos donde se observa la
influencia de la cultura incaica. El clima está definido
por una altura sobre el nivel del mar de unos 3.500
metros. se registran fuertes vientos y elevada insolación
debido a la falta de nubes. La amplitud térmica es grande
en el día y en las estaciones. En inviemo la temperatura
desciende varios grados bajo cero y en verano la media es
de 10º C, si bien al mediodía puede superar los 20º C. Un
aspecto destacado en el paisaje es el grupo de
volcanes de la región, entre ellos el Antofalla, de 6.100
metros y el Galán, de 5.912 metros.
MITOS Y
LEYENDAS CATAMARQUEÑAS
La Flor del Cardón
Según
se cuenta hace muchísimos años, hubo un nativo que se
enamoro de la bella hija de un cacique, pero el padre se
oponía a tal pretendiente, con lo cual el joven, en una
noche de luna rapto a la indiecita, ante la negativa
fuerte del jefe de la tribu.
Al conocerse la novedad fueron perseguidos por las
huestes guerreras corriendo toda la noche hasta aclarar
el día. Fue en esa ocasión que al llegar al lugar de
cardones, el camino se estrecho, y las espinas lastimaron
a los enamorados, cuya sangre quedó en los cuerpos
gigantescos de los punzantes vegetales. Por suerte
lograron salvar la situación, la pareja se alejo para
siempre.
De esta historia se cuenta que la sangre de la
cabalgadura y jinetes se prendió aquel día de las espinas
y al amanecer, se encontraron las flores blancas que
anunciarían por siempre la proximidad de lluvias y
tiempos de cosecha.-
El arco - iris
Entre las altas montañas vivían hace muchísimo tiempo
las tribus Diaguitas que, tomaron diferentes nombres
según el lugar en que se asentaban a vivir. Por su
inteligencia sabían utilizar al máximo los recursos que
la naturaleza les daba.
Así dio origen a esta leyenda "inti" (sol) queriendo
demostrar a sus hijos, algo que resumiera lo hermoso por
la satisfacción que le brindaba al verlos trabajar con
dedicación, les presentó en semicirculos de colores a "Panchac
- Goillatica" (el arco - iris).
Su
vista llena de alegría a quien lo contempla, después de
una lluvia, en sus siete colores, cada uno de ellos
simbolizan algo bello, bueno y grande.
El violeta, representa la memoria de los aborígenes.
El indigo, la coca que da vigor.
El azul, el recuerdo de los seres queridos.
El verde, la juventud que tiene el color de los bosques
en primavera.
El amarillo, el maíz del cual se saca el pan y la chicha.
El rojo, la sangre, la alegría vital.
El anaranjado, a "inti" (el sol) y a "quilla" (la luna)
Es un bello espectáculo en el cielo, la atmósfera que
cobra transparencia con el correr de las nubes lo disipa.
El indio que detuvo su actividad para contemplarlo,
vuelve con alegría a sus flechas, a su alfarería o a su
pucará, donde se protege.
Vale decir que "Pachac- Goillatica" es un regalo del
cielo, por el cual "inti" (el sol), quiere premiarlo por
su constante laboriosidad.-
Leyenda de la guitarra

En las soledades de las sierras fue a vivir un gaucho
con su esposa en un ranchito humilde, pero que tenía la
alegría de los hogares bien constituidos.
La vida pasaba sin sobresaltos en total calma, hasta que
una tarde llega por el lugar un forastero de mala vida,
que aprovechando que el gaucho estaba en plena tarea del
campo, quiso conquistar el amor de la mujer, quien se
resistió con todas sus fuerzas y grito desesperadamente
pidiendo ayuda a su marido, el que al escucharla regreso
presuroso en su caballo.
Al llegar a su rancho ya era tarde, el mal hombre había
herido con su puñal de muerte a la mujer y caida en el
suelo se desangraba. El esposo busco a asesino, pero este
al darse cuenta del daño que había causado puso pies en
polvorosa.
El pobre gaucho quedo allí acongojado, triste pensando en
la compañera que ya estaba con Dios, y así abrazo con
ternura el cuerpo de la mujer durante toda la noche hasta
quedarse dormido.
Dios se apiado de el y al otro día al despertarse,
encontró entre sus brazos un instrumento de cuerdas y con
las formas ondulantes del de las caderas de una mujer.
Desde ese momento el gaucho que esta solo, ya tiene una
compañera, la fiel guitarra criolla.
El quirquincho
El
quirquincho era un hombre muy habilidoso con el telar
casero, construido con horcones y alambres firmes.
Cuando llego el otoño sintió frío y conocedor de la tarea
de dispone a tejer un poncho bien abrigado. Preparo la
urdiembre, los ridos del peine para dar por comenzada su
labor.
El tejido en sus principios salía perfecto, por su
uniformidad de la trama y lo apretada de la malla.
Observando la primera franja, se puso muy contento y
satisfecho, pero al retomar su tarea advirtió que se
había cansado, por esta razón y considerando que todavía
le faltaba mucho, tomo hilos gruesos y poco retorcidos,
para hacer una trama floja.
Una vez que hubo adelantado, volvió a recuperar la buena
voluntad para el trabajo y termino con el mismo esmero
con que había comenzado antes.
El dios de estas regiones, que observa a los seres de su
creación para darles según sus actitudes una misión que
cumplir, pensó que estaría mejor con el reino animal y lo
transformó en desdentado.
Es por eso que el caparazón que los protege que no es más
que el poncho que tejió tiene las placas apretadas en los
extremos y más grandes y separadas en el centro.
SUPERSTICIONES Y CREENCIAS
La luz mala
Es una noche oscura que ni se ven las manos. Dos
jinetes atraviesan la llanura al galope.
De pronto una ráfaga de viento arrebata con violencia el
sombrero de Sofanor. Frena este su caballo. Pero al
contemplar el campo negro como inmensa heredad advierte
una luz que oscila.
El valiente mozo siente tambalear su cuerpo. Con rapidez
recoge su sombrero, monta de nuevo, castiga a su caballo
y una vez que se pone a la par de su aparcero, le dice
con voz temblorosa y advertida:
¡Rudecindo la luz mala!!
Persignandose los dos jinetes castigan a sus caballos. El
galope se apresura la veloz carrera se escucha a la
legua.
¡Quien será el anima en pena!! Tal vez don Barrera, que
murió sin confesión.
Los dos gauchos castigan a las pobre bestias, hasta que
al fin llegan a su casa. Y dan gracias a Dios.
¿Qué misterioso encierra la luz mala?
Para nuestras mentes la explicación es fácil. Los huesos
producen en la oscuridad una luz particular la
florescencia, que con las corrientes de aire, parecen
oscilar y moverse en su lugar.-
otra versión
La
riqueza cultural de nuestra gente es inimaginable;
resultado de la fusión de las antiguas culturas
aborígenes, del cristianismo, de las soledades y
desventuras que en el marco geográfico se desarrollaron a
través de años y años. Un tesoro que el hombre de la
ciudad por su vida agitada y sofocante muchas veces no
conoce, y que forma parte de nuestra tradición.
Entre las supersticiones y leyendas
de la gente del campo o de los cerros está la de la "luz
mala" o "Farol de Mandinga", mito con trascendencia
religiosa que se extiende por casi todo el Noroeste
Argentino.
En algunas épocas del año
(generalmente las más secas) se suelen ver de entre las
pedregosas y áridas quebradas de los cerros del oeste
tucumano (Mala Mala, Nuñorco, Muñoz, Negrito, Quilmes,
etc), a la oración - de tarde -, o cuando los últimos
rayos del sol iluminan las cumbres de los cerros y el
intenso frío de la noche va instalándose en los lugares
sombreados, una luz especial, un fuego fatuo; producto de
gases exhalados por cosas que se hallan enterradas
conjugados con los factores climáticos; a ella - con
terror y morbosidad - los lugareños denominan "luz mala"
o el "farol del diablo".
El día de San Bartolomé (24 de
agosto) es el más propicio para verlos, ya que es cuando
parece estar más brillante el haz de luz que se levanta
del suelo y que, por creencia general, se debe a la
influencia maligna, ya que popularmente estiman que es el
único día en que Lucifer se ve libre de los detectives
celestiales y puede hacer impunemente de las suyas (Ambrosetti,
"Supersticiones y leyendas").
La luz es temida también por que
imaginan ver en ella el alma de algún difunto que no ha
purgado sus penas y que, por ello, sigue de esa forma en
la tierra.
Generalmente nadie cava donde sale
la luz por el miedo que ésta superstición les ha
producido, los pocos que se han aventurado a ver que hay
abajo de la luz siempre han encontrado objetos metálicos
o alfarería indígena - muchas veces urnas funerarias con
restos humanos, lo que aumentó el terror- que al ser
destapada despide un gas a veces mortal para el hombre,
por lo que los lugareños aconsejan tomar mucho aire antes
de abrir o sino hacerlo con un pullo - manta gruesa de
lana - o con un poncho, de suerte que el tufo no llegue a
ser respirado.
Nos cuenta don Hipólito Marcial
que: "La
luz blanca que aparece en la falda del cerro es buena,
donde entra hay que clavar un puñal y al otro día ir a
cavar... va a encontrar oro y plata. De la luz roja huyan
o recen el Rosario, se dice que es luz mala, tentación
del diablo".
|
Historias del libro
Catamarca, leyendas, creencias y supersticiones,
Marcelo Maidana, Editorial Sarquis - 1972 |
|

|
|